Mosaico


Cierra los ojos. Y piensa en todos los momentos buenos. Todos. De risas. De lágrimas. De besos. De sudor. De sonrisas. Todos. Porque si puedes pensar en ellos, siguen dentro de ti. Porque si siguen dentro de ti, tú sigues dentro de ellos. Somos un mosaico del tiempo que hemos vivido. Somos el tiempo que hemos vivido. Somos.

J.

Echar de menos (reflexión de Imbolc)


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Perdonadme, pero no tengo miedo a echar de menos. Echar de menos no me duele ni me asusta. Porque no me falta nada, aunque eche de menos. Porque hace mucho tiempo que estoy completo en mí mismo. Porque para mí echar de menos es la certeza de que he vivido algo tan intenso y hermoso que, después de continuar fluyendo con el tiempo y la distancia, aún ha dejado algo en mi interior, algo que hace ecos y resuena cuando echo de menos. Y el mundo es un mosaico de recuerdos hermosos, de personas que están siempre, que estarán, aunque no estén. En las bibliotecas, en los días de Beltane, en las canciones de piano, en los musicales antiguos, en las tazas de té, en el olor a incienso, en las tiendas de cosméticos, en el acento del 12º Doctor, en pequeños diarios, en tarots, en Cafés con Libros, en todos los girasoles del universo y en todos los zorros del universo. Si no echase de menos, el mundo sería sólo mundo. Ajeno, indiferente. Echando de menos, el mundo es lo que he vivido, y la promesa de lo que viviré.

J.

Cansancio – Montaña


Hoy me siento cansado, por fuera y por dentro. Con ese cansancio que te pide derrumbarte, acurrucarte, recomponerte. No importa. Porque montaña tras montaña, descenso tras ascenso, he ido comprendiendo la inmutable verdad de que todo sigue. Y eso, cuando realmente lo entiendes, te ayuda a disfrutar de lo bueno, a continuar tras lo malo. Porque todo sigue, porque todo cambia. Porque tras la magia de la cima de la montaña viene el cansancio, porque tras el cansancio viene la siguiente montaña. Lo único que impide el ciclo es quedarnos quietos, estáticos, sin crecer, sin cambiar. Lo único que me dejaría estático es la muerte. Ser feliz es estar vivo. Sentir dolor es estar vivo. Al final, estar vivo es lo único que importa. Ayer montaña. Hoy cansancio. Mucho. Así que me dejaré caer, me acurrucaré, me iré recomponiendo. Y el fluir del tiempo decidirá cuando se aproxima la próxima montaña.

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Colores


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Colores. Personas. Lugares. Es demasiado sencillo acostumbrarse al gris, al silencio, a la calma. Por eso cuando en nuestra vida vuelven a entrar los colores siempre es mágico. Colores, personas, lugares.

J.

El Viaje y la Viajera (carta de Yüle)


Adiós. Sí, adiós. Adiós para siempre. Porque te vas.

broken_by_nunocanha-d5lx3yfY si te vas, la persona que eres desaparecerá en el camino. Nunca volverás. No tú. No esa tú que eres aquí y ahora, que no ha ido todavía a esos otros lugares. Esa tú morirá en cuanto inicies tu viaje. Porque el viaje nos transforma. Siempre. Y la persona que regresa es distinta a la que se va. Siempre. Aunque conserve quizás parte de sus recuerdos, y de sus rasgos, y tal vez hasta de sus deseos y esperanzas. Pero es otra persona.

Eso no es malo. No por sí mismo. Tampoco bueno. Simplemente es, como tantas cosas. Y hay que aceptarlo, y vivir con ello. Así que yo me quedaré aquí, iniciando mi propio viaje. Continuándolo si lo prefieres. Porque no es posible vivir sin viajar en el espacio y en el tiempo. Y aguardaré a que cuando regreses me permitas conocer a esa que eres. Que serás.

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Así que adiós. Nos veremos.

J.

Vida


Atrapar la luz con la mano.

Aceptar lo que nos limita y no tenerle miedo.

Correr.

Vivir.

J.

 

…y otros problemas


De nuevo me empeño en proponer a mis alumnos una reflexión sobre el problema de los problemas, el mundo de los mundos. El título de la redacción, como el año pasado, es “Amor y otros problemas”, tras una interesante charla traída a hilo de la explicación de los (nocivos) valores del Romanticismo y su pervivencia hasta nuestros días. Así que me he encontrado con un montón de reflexiones muy interesantes, desde el prisma de los 15-16 años, de qué es el amor.

Y lo que aprendes con 34 no es precisamente qué es el amor. Aprendes que el amor puede ser muchas cosas. O que como el arte, o el sexo, es juego y además no importa. O importa demasiado. ¿Qué es el amor?

El amor es acurrucarte calentito cuando vuelve tarde y tú ya llevas un rato dormido. Son arañazos en la espalda tras perder el aliento en un sofá, o una cicatriz en el antebrazo que no se va a borrar nunca. Es una canción que te envían de madrugada, o unos acordes de piano que siempre que los escuchas te giras. Es un anillo. O un zorro. O un girasol. O una taza de té. Hay amor en casas, en pasillos, en parques, en coches bajo la luz de la luna. Amor en besos, en cartas, en miradas. En cajas de música. Hay amor encerrado en diarios secretos, en blogs secretos, en lugares secretos. Hay amor paseando por las calles, pero menos. Porque también hay miradas, y jueces, y fronteras, y candados, y alambradas, porque es un tiempo hostil, propicio al odio, y nos vigilan policías de lo correcto, y quieren dictarnos qué es amor y qué no.

Yo no tengo respuestas para nadie. A duras penas tengo preguntas. Lo bueno es que ya no busco respuestas. Simplemente vivo.

J.