Vida


Atrapar la luz con la mano.

Aceptar lo que nos limita y no tenerle miedo.

Correr.

Vivir.

J.

 

Anuncios

…y otros problemas


De nuevo me empeño en proponer a mis alumnos una reflexión sobre el problema de los problemas, el mundo de los mundos. El título de la redacción, como el año pasado, es “Amor y otros problemas”, tras una interesante charla traída a hilo de la explicación de los (nocivos) valores del Romanticismo y su pervivencia hasta nuestros días. Así que me he encontrado con un montón de reflexiones muy interesantes, desde el prisma de los 15-16 años, de qué es el amor.

Y lo que aprendes con 34 no es precisamente qué es el amor. Aprendes que el amor puede ser muchas cosas. O que como el arte, o el sexo, es juego y además no importa. O importa demasiado. ¿Qué es el amor?

El amor es acurrucarte calentito cuando vuelve tarde y tú ya llevas un rato dormido. Son arañazos en la espalda tras perder el aliento en un sofá, o una cicatriz en el antebrazo que no se va a borrar nunca. Es una canción que te envían de madrugada, o unos acordes de piano que siempre que los escuchas te giras. Es un anillo. O un zorro. O un girasol. O una taza de té. Hay amor en casas, en pasillos, en parques, en coches bajo la luz de la luna. Amor en besos, en cartas, en miradas. En cajas de música. Hay amor encerrado en diarios secretos, en blogs secretos, en lugares secretos. Hay amor paseando por las calles, pero menos. Porque también hay miradas, y jueces, y fronteras, y candados, y alambradas, porque es un tiempo hostil, propicio al odio, y nos vigilan policías de lo correcto, y quieren dictarnos qué es amor y qué no.

Yo no tengo respuestas para nadie. A duras penas tengo preguntas. Lo bueno es que ya no busco respuestas. Simplemente vivo.

J.

Entre tiempos


Esos días extraños, entre  que sabes que algo va a suceder y que sucede realmente. Esos días de espera. Esos días de hacer cosas (casi cualquiera) porque no sabes qué hacer, porque todavía no puedes hacer lo importante. Días de caminar sonámbulo, con la certeza de que todo es superfluo, carente de interés. Días de estar ausente. El lunes empieza todo. Otra vez. Y los días que quedan hasta él son puro trámite.

J.

Postales sonoras


Creo que la última entrada merece una explicación, ya que siempre que recordamos una canción es por algo. Así, Interstate Love Song me lleva a esos momentos de melancolía y amor imposible del instituto. Black Hole Sun me habla de cuando te sentías independiente y fuera de la masa, y Firestarter de energía descontrolada.
Y al final, si pasas el suficiente tiempo con la música a cuestas, cada aspecto de tu vida acaba teniendo su banda sonora. Así, está la canción de cuando íbamos y veníamos a Almería, la de ir a dar clases a Alhaurín el Grande, la de la chica que quisiste en el instituto y que nunca te quiso (al menos como tú esperabas), la de cuando aún ibas de marcha por los bares, la de la chica que cantaba sus propias canciones, la del concierto que no volverá a darse, la que le cantas a tu peque, nuestra canción, la canción de la partida de Changeling, la de la loca más encantadora que he conocido, la de traducir, la de cuando eras pequeño, la de casarse… Sí, al final hay veces que en vez de sacar el álbum de fotos, prefiero sacar los discos antiguos. Mi vida no es mis canciones, pero va con ellas.

J.