Microfracturas

Swim along the stream along the shore
seek between my thies a hidden fall
sink and swallow

wet boy
do you know what it feels like to be
wet…
J.

Speeches (feos y guapos y cuentos y princesas)

Oh when you lay your hands on me
I know that I can heal
There’s a blinding light
That no one else can see

J.

PD: Esa tía mola infinito, porque lleva un ukelele eléctrico o algo así :-). Hasta aquí la entrada bonita, el vídeo bonito y demás. Ahora, si eres de los que han cruzado al otro lado del espejo, sigue leyendo, si no, mejor pasa a otra cosa y vuelve a la realidad que se ve a través del prisma del amor romántico :-). Avisados quedáis.

* * * * *

Vamos a meternos en faena sobre unos cuantos detalles del vídeo entonces. Primero, hartita me tenéis de cuentos en los que el guapo tiene que ser malo y tonto y superficial, y el feo es el que tiene un buen corazón inmenso, sólo hay que saber verlo. Desde la Bella y la Bestia hasta el infinito, por ejemplo. Hay guapos listos y agradables y encantadores. Y feos mezquinos y de mal corazón. Es igual de malo el arquetipo de belleza = bondad que el opuesto. Sobre todo porque en general va dirigido a esa visión del amor romántico en el que la chica debe esforzarse por ver a través de la fealdad del tiparraco para encontrar su belleza interior. Sin descuidar ella en ningún momento su belleza exterior, claro. Así de guay es el patriarcado, que nos enseña que a los machirulos les gustan las buenorras, y que a las buenorras les debe gustar el que esté enamorado de ella.

Segundo. Maldita pastilla de Morfeo. Con lo feliz que era yo cuando podía quedarme sólo con lo de qué vídeo más bonito. Ahora sé que no descansaré hasta que el heteropatriarcado no sea reducido a cenizas humeantes. Es decir, que no descansaré nunca. Y vale la pena. No echo de menos el mundo idílico. No hecho de menos el otro lado del espejo.

Paraísos perdidos

Es un tema recurrente, lo sé. Pero es un tortura que no deja de acuciarnos a la mayoría. A mí. A ti. A ti también. Ya sabéis de lo que hablo. Eso que se nos escapó. Eso que no llegó. Eso que no pudo ser. Eso es lo que nos martillea en la cabeza, eso es lo que nos revuelve las tripas, eso es lo que nos hace saltar el corazón sin poder evitarlo. Y se nos olvida todo lo que sí tenemos. Todo lo que llegó. Todo lo que pudo ser e incluso, más increíble aún, lo que podrá ser.

Sería distinto si nos fuéramos de aquí
Compra dos billetes para ti y para mí

Pero deja de llorar por los paraísos perdidos,
nunca los tuvimos, nunca fueron míos,
solamente están en tu cabeza.

J.

PD:

Así que últimamente cada vez que quieras verme
no vuelvas a buscarme en el pasado
Porque tengo la certeza de que nunca el escenario nos trató mejor.

Entre lo sublime y lo lamentable (versiones de nuevo)

Ya sé que me pongo pesadito con eso de las versiones musicales, pero es que esta vez o lo digo o exploto. Veamos, hay muchos motivos para versionar una canción, y muchas formas de hacerlo. Por ejemplo, puede gustarte la melodía y no tener ni idea de inglés, como Duncan Dhu y su jardín de rosas. Vale, el inglés es un problema consustancial a los españoles, y hay que perdonarlo (hoy en un anuncio he visto la gente de uno de los suburbios más pobres de Kenia, y TODO el mundo hablaba ingles, y se les entendía y todo). Y ojo, que lo mismo le pasa a la gente que no habla español, porque por mucho que me guste Lyriel, su Hijo de la luna es un pelín defectuoso, mientras que el de Haggard es impecable (aunque haya personas que prefieran la versión de Stravaganzza, presumiblemente porque el tío está hjfbsjdfdskfjsdfk´*.* , y además no cuenta porque ellos son españoles). Avanzando en el concepto, hay veces que una versión puede gustarte más que el original, porque actualiza la canción, o la trasforma dándole una personalidad nueva. Tenemos el ejemplo del Frente a Frente de Bunbury, que tiene la ventaja de salida de que la original de Jeanette es muy bonita, y el problema de que a lo mejor eres una de esas personas que no traga a Bunbury, que todo puede pasar. En ese caso, no le des al play.

Y entonces llegamos al momento dramático de esta noche. Ha sido en las noticias de A3 (que no es que yo vea esas cosas, es que estaba esquivando el resumen previo que te destripa todo el episodio de Supernanny, que por cierto no la veo porque me haga falta, sino para que no se me olvide cómo hacer las cosas :-) ), cuando de repente un puñado de adolescentes histéricas con el individuo ese de Justin Bieber se han puesto a corear “kiss me, kiss me” con un ritmo tremendamente sospechoso. Mi prodigiosa memoria ha rescatado el título “Love fool” (aunque no me acordaba del nombre del grupo), y hemos encontrado las pruebas del delito.

El delito en cuestión es este (no es apto para espíritus sensibles, pero lo pongo para que se aprecie toda la crudeza de la masacre perpetrada):

Y el original es esta preciosidad de The Cardigans, que se utilizó también en la banda sonora de Romeo + Julieta.

Para terminar, dejemos las cosas claras: cuando una canción es buena, cualquiera puede hacer una buena versión. Menos Justin Bieber.

J.