Sol Invictus (Yüle)


Desde el cansancio del cansancio del último día. Desde el frío oscuro de la madrugada. Desde el camino desgastado de las cosas que se repiten.

Hacia la sonrisa que se desgrana en risa rodeada de primeras veces. Hacia otro giro más en la mejor de las compañías. Hacia un abrazo sin medida ni tiempo. Hacia cometas y galaxias. Hacia el calor, el beso, el fuego. La vida. Siempre hacia la vida.

Hacia la luz. Cada giro de la rueda es todo lo que tenemos. Es todo lo que somos. Todo lo que hagamos con él.

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J.

Ahora (Yüle)


Porque no nos engañemos: que el sol haya ganado otra batalla no significa que la primavera vaya a llegar sola. Ahora llega el momento de empezar a crearla. Escondidos bajo tierra, en madrigueras, cubiertos con mantas, hogueras, galaxias, mientras el frío se decide a llegar y a golpear con fuerza durante dos, tres meses, estaremos creando. Hay que crear la primavera. No sólo creerla, no sólo invocarla. Hay que prepararse para su venida, y luego hacer que venga.

Y yo recibo este año un Yüle transparente: veo completamente lo que hay al otro lado. La rueda del año gira, y yo estoy ya descendiendo inevitable por su curva, disfrutándola completamente. Y cuando llegue, os contaré cosas hermosas, os enseñaré cosas hermosas. Y mientras, disfrutaremos del camino que compartimos, descubriéndolo.

 

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J.

Yule


Winter_Dawn_by_aquapell

El día más corto. La noche más larga. La confirmación de que la luz de nuevo ha ganado la batalla, y de que, aunque ahora no nos percatemos, la primavera volverá. Eso es Yule. Y este año para mí y las personas que me rodean, que me interesan, que me emocionan, creo que ese comienzo debe estar presente. Primeros pasos. Pequeños descubrimientos. Nuevos caminos. Cosas que no sabíamos que podíamos hacer, que no nos atrevíamos a hacer. Que vamos descubriendo que también pueden ser nuestro estilo (sí, y que incluso no nos habían consentido :-) ). Y al mismo tiempo, es la confirmación de que podemos resistir al frío, al vacío, a la espera, de que estamos por el buen camino (al menos para nosotros) y lo sabemos. Todo eso es Yule este año para mí.

Y una vez que acabe la fiesta, a sobrevivir a las Navidades :-)·

J.

Aguantando el tirón


Estamos en esos momentos del trimestre en los que empiezas a darte cuenta de que te viene largo. De que ya no sólo hace mucho sueño cada día por la mañana, sino que además hace mucho frío. Y que llevas una semana corrigiendo sin parar, y te queda otra, y luego las evaluaciones, y luego todavía dos semanas de clase. Vamos, que la cosa te viene larga sobradamente. Luego ya no es así, porque el segundo trimestre tiene en medio Semana Blanca aquí en Málaga, y además luego llega la primavera, y el tercer trimestre es un suspiro. Pero hasta Yule aún queda lo suyo.

Además, es el primer curso que madrugo todos los días. De lunes a viernes por mi horario, y sábado y domingo por los madrugones de mi gorrión para ver dibujitos con su papi (“tú me pones dibujitos y te acuestas en el sofá”, y esas cosas dichas con carita mona y vocecilla de tres años).

Supongo que las veinte horas lectivas en vez de dieciocho también se notan, porque aunque pase las mismas horas en el instituto, hay más carga de trabajo para casa. Y como yo soy un tío apretado, sigo mandanto los textos, y los trabajos, y todas las cosas que considero importantes. Y luego hay que corregirlas, claro. No aprendo.

Y tal vez es que soy muy pagano, y por eso el camino hasta Yule, hasta el solsticio, ese menguar continuo de la luz, me afecta. Necesito que llegue (justo a tiempo, con las vacaciones), y que amanezca un nuevo ciclo en el que vamos descubriendo que la oscuridad no va a reinar para siempre. Además, después de Yule vienen muchas cosas chulas, con el fin de la primera parte de El Libro de Sombra, si todo va bien, y una primera reunión de lectura con mis beta-testers favoritos. Y las vacaciones. Necesito vacaciones. Queda un mes. Así que eso, habrá que seguir aguantando el tirón.

J.

Y de repente… Yule


Este año Yule se me ha venido encima casi de repente, entre la enfermedad, el fin de trimestre, compras, cosas mil. Yule. Comienzos. Finales. Finales que comienzan. Comienzos que terminan. El día más corto, y después la luz reinicia su lento camino de conquista. Tonterías. La vida es como queramos vivirla, como queramos hacerla. Que no os convenzan de lo contrario. Sed vosotros mismos y buscad vuestro propio camino. Siempre. Seguro que hallaréis gente interesante en él. En los lugares más insospechados, en los momentos más inesperados.

Y disfrutad. De la Navidad. de Yule. De las vacaciones. De lo que uno pueda. De lo que uno quiera. Lo dice un zorro-reno, así que habrá que hacerle caso -.-.

PD: La cantidad de zorros que hay en DeviantArt ^_^

J.

 

Yule y la magia (Reflexiones navideñas)


Por estas fechas siempre inevitablemente me entran ganas de criticar al cristianismo, pero eso está ya muy visto, así que voy a hacer lo mismo pero al revés: voy a hablar de magia.
Esta mañana he estado leyendo un libro que tenía en casa, de Patricia, pero que no había ojeado (Magia fácil, de Patricia Telesco), y tal como me pasa con los libros de Kerr Cuhulain, la conclusión es que en el fondo todos pensamos casi lo mismo. Así que voy a aprovechar para poner aquí unas reflexiones sobre la magia que envié a una amiga hace algún tiempo, por si le aprovecha a alguien.
Feliz Yule :-).

J.

Notas sobre magia y rituales

Antes de nada, un poco de teoría. Ante todo, la magia es un estado mental. Es tener el convencimiento de que tú eres capaz de influir en lo que te rodea, de cambiar tu mundo. Es valerte por ti misma. Una vez que has aprendido ese secreto, que lo has descubierto en tu interior, sólo tienes que aplicarlo.

Sin embargo, casi siempre lleva un largo camino descubrir esa verdad. Por eso utilizamos rituales y símbolos. Por eso leemos libros y buscamos respuestas en el viento y la luna. Para que nos ayude a comprender la sencilla verdad que todos tenemos dentro. Voluntad. De cambiar las cosas. De ser lo que queramos ser.

Pero esa voluntad no viene dada sola. Hay que entrenarla. Y se entrena día a día, con repeticiones y esfuerzo. Durante algunas fases de nuestra vida quedará casi olvidada, en el rincón donde duermen todas las cosas mágicas cuando no las miramos. Otras nos empujará y nos llevará en volandas hacia la consecución de nuestro destino.

Y, ¿para qué nos sirve esa voluntad? Para modelar la energía. Pero, ¿qué quiero decir con energía? Lo que yo llamo energía es el tejido del que está hecho el tapiz de la existencia, son las fibras misma de la realidad. La energía está en todo y en todos. Es lo que me une a la piedra, al árbol, a las estrellas, a ti. Todos somos partes de la misma sustancia, y aunque tengamos diferentes formas (piedra, árbol, estrellas y tú), recordamos que somos lo mismo. Así, cuando movemos la energía, cuando le damos una intención, el universo entero conspira a nuestro favor. O al menos lo hace si nuestra voluntad es fuerte y trabajamos duramente en ello. Lo cual en realidad son otras formas de manifestar esa energía.

Como he dicho, la energía se mueve con la voluntad, con lo cual bastaría con desear las cosas para que nuestra magia hiciese efecto. Cierto, si es que posees una voluntad inquebrantable y una seguridad total en tu dominio. Pero eso no suele ser así. Por lo menos no en mí. Es por eso que utilizamos herramientas, sean estas físicas o no. Algunos prefieren realizar elaborados ritos, emplear una variedad de utensilios, y eso está bien. Otros prefieren meditar, construir esquemas mentales y visualizaciones, y eso también está bien. Nadie va a decirte cuál es el mejor camino para ti. Tú lo irás descubriendo poco a poco. Pero lo que sí puedo darte son algunas leyes sencillas para que vayas explorando con qué te sientes cómoda.

Hablemos primero de las herramientas físicas. Velas, papel y tinta, cuencos con agua, flores… En realidad casi cualquier cosa puede formar parte de un hechizo, y hay algunos autores que se han dedicado a hacer concordancias, es decir, recopilar para qué sirve cada cosa. Esto indudablemente ayuda, pero no es una ciencia exacta, y no quiere decir que lo que vale para la mayoría valga para todos. En realidad, todo lo que hagamos físicamente (sea utilizar un objeto o hacer gestos) se rige por dos reglas básicas: similitud y contigüedad. La similitud nos habla de las cosas que son semejantes. Por ejemplo, si quiero aprobar un examen, puede dibujar en una hoja de papel una especie de examen y ponerle una buena nota. O si quiero potenciar mi lado sensual me doy un baño perfumado y me pongo ropa sexy, o me quedo desnuda. El escribir lo que queremos es una forma sencilla y eficaz de utilizar la similitud. Respecto a la contigüedad, se basa en que las cosas próximas están conectadas; de tal modo que si queremos obtener dinero utilizamos una moneda en nuestro conjuro, o si queremos ayudar a una persona podemos emplear un objeto que le pertenezca (frente a hacer un dibujo suyo o utilizar una carta del tarot que se le parezca, lo cual estaría empleando la similitud). En realidad las dos cosas se complementan. Hay gente a la que le basta simplemente con el papel y una vela, pero otras personas prefieren tener la mayor cantidad de apoyo tangible posible. Así, eligen el día más apropiado para sus intenciones, los colores idóneos, las esencias apropiadas, ya que todos esos elementos refuerzan nuestra creencia de que lo que vamos a hacer va a dar resultado. Es por eso que es clave que sólo emplees cosas que te convenzan personalmente (sea porque las has decidido tú o porque te sonó razonable al leerlo en un libro).

En cuanto a las herramientas mentales, la principal es la visualización, que podemos definir como imaginación creativa y dirigida, y es una herramienta que bajo diferentes nombres está presente en muchas culturas y épocas distintas. Básicamente se trata de imaginar lo que queremos, pero poniendo en juego nuestra voluntad para que la energía quede ligada a ello. Esto no siempre es fácil, ya que la mente tiende a vagar (por eso algunas personas prefieren hacer algo físico en el conjuro antes que dedicar un rato largo a tratar de visualizar), pero tampoco es tan complicado. Visualizar debe tener en cuenta todos los sentidos posibles, y definir claramente el objetivo que buscas con el hechizo. Así, por poner un ejemplo, si estás buscando que un gato se cure, lo imaginas corriendo feliz, comiendo mucho, el color brillante de su pelo, el olor, el tacto, enviando la energía hacia esa imagen. O puedes visualizar algo más simbólico. Si deseas mejorar tu estado de ánimo, visualizas una sensación buena y la proyectas hacia ti, quizás como una lluvia dorada que te cubre y va deshaciendo la tristeza o la inseguridad, y que después penetra en tu interior como un sol que te calienta desde dentro. Pero aquí de nuevo no basta con imaginarlo, hay que sentirlo. Sentir como va recorriendo poco a poco el cuerpo, sentir el calor. En todos los ejercicios de visualización una de las claves es estar en un lugar tranquilo, cómodo, y respirar profunda y lentamente (el control de la respiración es clave para casi cualquier ejercicio mental).

Teniendo estas nociones en cuenta, tu hechizo puede incluir todo lo que te parezca bien. Velas, escritos, imágenes. Pero en general no dejes su creación para el último momento. Empieza a pensar con antelación qué quieres hacer y cuándo lo vas a hacer. Puedes escribir con antelación el texto que vas a quemar, puedes ir pensando el orden que tendrá, buscando el sentimiento exacto. Todo eso no es una pérdida de tiempo; al contrario, al empezar a pensar en el hechizo ya has comenzado a acumular la energía que vas a utilizar. Y, una vez terminado, acuérdate siempre de incluir algún tipo de final. Cuando la energía acumulada alcance su punto álgido (o notes que tu voluntad empieza a flaquear, o simplemente hayas terminado de hacer lo que tenías planeado), termínalo de algún modo y envía la energía al mundo para que cumpla su objetivo. Este final puede ser quemar lo escrito y dejar que una vela se consuma rodeada de los objetos utilizados, visualizar cómo lo deseado se lanza al mundo y se funde con él, o una frase repetida con una intensidad creciente; cualquier cosa siempre que sepas que ha terminado.

Poco más hay que decir. Los libros pueden darte ideas, y muchas, incluso “recetas” mágicas y de rituales. Pero en definitiva eres tú la que lo vas a hacer, y debes sentirte cómoda con ello.