De cómo el Zorro destronó a la Rosa


Creo que a todos, incluido yo, se nos olvida demasiado a menudo de qué va realmente El Principito. Por que su historia va de una Rosa (que me corrijan los expertos), de una Rosa superficial, caprichosa y exigente, que él cree única; y que es tan superficial, caprichosa y exigente que al final el Principito no lo soporta y se va de su planeta. Y a partir de ese momento recorre muchos lugares, y conoce a muchas criaturas, y con todas va aprendiendo algo, o enseñándolo, hasta que al final comprende que su Rosa no es única, pero a pesar de eso es su Rosa, y vuelve con ella. De eso va El Principito, una reflexión sentimental que desde mi punto de vista es digna de prenderle fuego. Lo que pasa es que en El Principito hay un pequeño personaje secundario (pequeño y peludo) que se resiste a ese mensaje, que nos da un mensaje completamente distinto, y que ha acabado conquistando toda la historia. Que es el Zorro.

El Zorro da un mensaje sentimental completamente distinto (que el Principito no sólo no entiende, sino que se pasa por el forro), que es te quiero aunque te vayas, te quiero porque quiero quererte, te quiero para siempre, y no importa. Antes, el Zorro tendría a quizás otro Principito que le hizo suspirar con el cielo por sus ojos azules; después quizás surgiera otro que haría hermosa la hierba por el verde de su bufanda. El Principito no tiene por qué ser único ni suyo para ser precioso para el Zorro, ni para quererlo con todas sus fuerzas. Porque el Zorro disfruta de lo que comparten, sin exigencias, entendiendo que todo es un momento.

Y así, pasito a pasito, cada vez el Zorro ha pasado a ser más importante, a ser esencial, y la Rosa menos. Echad un vistazo a la serie de animación de El Principito, o al trailer de la nueva película. La historia que nos gusta, la que recordamos, la que nos apasiona, empieza con “Dibújame un cordero”, pero va del Principito y de su amigo/amor el Zorro. Eso es lo asombroso, eso es lo que nos sacude por dentro. No que al final vuelva con la Rosa. Todos queremos que siga para siempre con el Zorro, viajando y recorriendo mundos (que es lo que pasa en la serie de animación y en infinitos fanfic y fanart).

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Me diréis que barro para casa, y que todos los Zorros hacemos piña siempre. Pero en vuestro corazón sabéis que es así. Que la Rosa pincha y el Zorro cura. Y por eso el Zorro ha destronado a la Rosa :-).

J.

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Y mi medalla de plata


Y ahora sé que no podré encajar
otro golpe igual,
me matará sin avisar.
Respiro con fuerza
mientras me levanto,
apenas puedo sostenerme
y ni siquiera sé qué va a pasar.
Solo veo luces claras,
los reflejos de tu cara
y mi medalla de plata.

Y mi medalla de plata

J.

Tiempos ocupados


Estoy sin parar. Encantado en el nuevo instituto, pero sin parar, en gran medida gracias al aumento de horas lectivas de los recortes. Y sin parar en muchas más cosas. Todas buenas. Y ese sin parar hace que me cueste encontrar el tiempo necesario para estar con las personas que quiero, así que sin parar busco tiempo entre las piedras. E incluso lo voy consiguiendo, de un modo u otro. Así, con cada día que pasa, con cada paso que doy, voy estando más seguro de que me gusta mi vida, de que me encanta mi mundo, y de que quiero seguir viviéndolo así, a mi manera. Con mis límites y mis normas, y mis locuras, y mis pasiones.

Llega el otoño. Después el invierno. Y vendrá con novedades, desafíos, emociones. Cambiando siempre, avanzando. Pero para que avancen hay que hacer cosas, no quedarse aquí escribiendo :-). O quizás tenga que ir a escribir otras cosas.

PD: ¿Y en qué consiste mi mundo ahora?

PDD: ¿Y qué escucho mientras tanto? Esto.

PDDD: 300 entradas desde que llegué a WordPress. No está mal :-).

J.

Transferencias


Todo aquel que haya pasado con cierta frecuencia por este blog ya conocerá de sobra la filosofía del Zorro del Principito, pero vamos a llamar de una vez por todas a las cosas por su nombre científico :-)
Transferencia (psiquiatría)
La función psíquica mediante la cual un sujeto transfiere inconscientemente y revive, en sus vínculos nuevos, sus antiguos sentimientos, afectos, expectativas o deseos infantiles reprimidos.

A mí me lo explicaron así: cuando una persona te dedica su atención, se preocupa por ti, es habitual desarrollar sentimientos intensos, que pueden identificarse con las emociones del amor. Y pasa. Estás ahí sentado o sentada, con los compañeros o compañeras, y aparece ese profesor o profesora nueva. Y habla, y le escuchas, y es diferente. Y después, cuando no estás dando clase, sigues pudiendo hablar con él o ella, y se preocupa por ti, y las clases ya son especiales. En ocasiones sucede poco a poco. En ocasiones basta una mirada. Pero sucede. Aunque sabes que no es, que no puede ser, y que además es imposible, pero sigues sintiéndolo igual. Por supuesto, las películas y las series no ayudan, porque en ellas estas cosas siempre suceden (luego se tuercen, pero suceden), y sueñas, e inventas. Y el curso acaba, y casi siempre se va. Después pasarán los años, y en algún momento, en una charla informal, dirás “Pues yo estaba enamoradito (o enamoradita) de X, o de Y”, y parecerá normal, y bonito, y te preguntarás dónde estará, cómo. Y dónde estaríais los dos si las cosas hubieran podido ser de otro modo.

Contratransferencia (psiquiatría)
la reacción del analista frente a la transferencia del paciente.

Al revés también pasa. 

J.

Somos como somos


Y no puede lucharse contra ello :-).

J.

De por qué yo molo más que el Zorro del Principito.


La respuesta corta es simple: por el Tuenti. Desarrollémosla.
Todo el que haya paseado un poco entre la Sombra y el Sauce, sabe que el Zorro del Principito es mi modelo educativo. Con lo bueno y lo malo que eso conlleva. Pero cada vez lo malo es menos. El Principito se va, el Zorro se queda solo, y pensaba que la única opción era esperar a que apareciese un nuevo Principito. Que al final, lo que damos al mundo nos vuelva devuelto. Todo se transforma, como decía Jorge Drexler,

o la Regla del Tres de la Wicca.


Pero ahora está el Tuenti. Y entre mensaje, muro, y comentario, puedes no irte del todo, si alguien quiere seguir aunque sea un poco contigo. Y vale, ya no estás sentado en el cesped, ahora hay otro cesped, otros alumnos, pero hay algunos que no quieren irse del todo. Y eso es genial. Y encima hay algunas que no sólo no quieren irse, sino que siguen enseñándote música estupenda (y haciéndola).

Son buenos días. Todos los momentos duros que he pasado dando clase, que son bastantes, al parecer han decidido darme un año libre para recuperarme. Las personas que me encantaron se niegan a dejarme del todo. Y hasta el gato (bueno, doña Chispi) ha decidido que ya es hora de volver a ponerse encima mía mientras trabajo, siempre que no me mueva mucho [Vale, es cierto que entre insti y traducción se me va toda la semana, y que estoy deseando coger unos días para poder estar con mi peque y mi peque grande, pero estoy es una entrada optimista, así que quedémonos con la parte llena del vaso]. Para mí, ser profesor casi siempre es bueno. Y a veces es estupendo. Gracias.

J.